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Impacto de la inversión en Educación Superior en el Desarrollo Económico

Impacto de la inversión en Educación Superior en el Desarrollo Económico

Impacto de la inversión en Educación Superior en el Desarrollo Económico

Por: Dr. José Barragán-Codina

Si efectuamos un análisis de los factores considerados como críticos para el éxito del desarrollo económico de una entidad, seguramente la educación se sitúa en los primeros lugares sobre las prioridades de manejo que el gobierno debe mantener dentro de su administración, ya que la inversión en educación, se traduce posteriormente en impactos económicos de alto beneficio, tales como: generación de nuevas tecnologías, sistemas de producción y aprovechamiento de recursos; apoyos para la creación de empresas con mayor rentabilidad y competitividad en su operación; incremento en fuentes de empleo y un considerable incremento en el ingreso personal de los egresados universitarios. La inversión en educación debe ser considerada como el centro neurálgico de una estrategia de desarrollo económico en una entidad, pues finalmente tiene la tarea de formar a las siguientes generaciones de profesionistas que prácticamente serán los responsables del destino económico de su comunidad.

El Estado deberá comprometerse e involucrarse directamente en programas de apoyo a la inversión en educación, ello como parte de los enfoques estratégicos para el desarrollo económico que pretende llevar a la comunidad.

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Los postulados de la OECD ante la inversión en educación

La mayoría de los países de América Latina han reconocido la necesidad de una inversión masiva a nivel de la educación secundaria. Durante las reuniones organizadas en enero de 2004 por el Gobierno del Estado de Nuevo León,denominadas: “El Futuro de las Américas”, se confirmó la intención de lograr una transformación de “mano-factura” a “mente-factura” y esto es obviamente más factible a través de la educación universitaria en conjunto con la planta productiva del Estado.

Este documento pretende justificar que la inversión gubernamental en educación superior llega a traducirse en un factor relevante para el desarrollo económico del Estado, tomando en cuenta escenarios similares de países latinoamericanos pertenecientes a la OECD.

 

No toda política educativa contribuye al desarrollo económico

Según un estudio de López, Thomas y Wang (1999) sobre reportes del Banco Mundial, un gran número de países que lograron un fuerte desarrollo económico han realizado una inversión sustancial en el capital humano. Las principales teorías económicas confirman esta relación causal entre la educación y el crecimiento, y muchos estudios demuestran la rentabilidad de una inversión en educación. En cuanto a la medición del nivel de contribución de la educación al desarrollo económico, es realmente difícil someterse a mesuramiento y por tanto la evidencia empírica demuestra que la educación por sí misma no garantiza un desarrollo exitoso y sostenible. Debe formar parte de un plan estratégico, integral y firmemente condensado y aceptado formalmente como compromiso entre gobierno, universidades y organizaciones empresariales, para que se considere que realmente como política educativa tiene impacto en el desarrollo económico.

Los autores de este estudio, R. López, V. Thomas y Y. Wang, ponen en evidencia que la educación para ser eficiente debe acompañarse de una serie de reformas económicas que mejoran su impacto, como son: la apertura al comercio internacional y un mercado de trabajo competitivo y flexible para el uso de las competencias. A su vez, prueban la hipótesis de una relación virtuosa en la cual la apertura económica crea una demanda para la educación y el conocimiento incrementa el valor de las exportaciones y la competitividad del país. Por ejemplo, en un mercado competitivo y abierto, un crecimiento de 5% en el nivel de educación de la fuerza de trabajo puede acelerar el crecimiento económico en 0.85%.

Adicionalmente, muestran que las políticas educativas no son equivalentes y que la distribución de la inversión en educación es importante: una mayor inequidad en la distribución de la educación tiene un impacto negativo sobre el crecimiento económico.

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El retorno de la inversión en educación para los estudiantes

Una interesante perspectiva sobre el tema de la inversión en educación, es observar a través de las estadísticas, en el caso particular de México, cómo se puede advertir la recuperación de la inversión que los estudiantes llevan a cabo en su propia educación.

Según la información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) en México, que le- vantó el INEGI en el 2000, encontramos algunos resultados interesantes. Los $21.42 pesos por hora que en promedio percibieron los 26.3 millones de personas con remuneraciones por trabajo durante el periodo de referencia de la encuesta, se distribuyeron de manera claramente diferenciada según logros educativos de los egresados. De esta manera, los perceptores ocupados sin instrucción percibieron sólo $8.02 pesos por hora y aquellos con primaria incompleta obtuvieron $10.20 pesos por hora, indicando que unos cuantos años de escolaridad básica pueden tener efectos importantes en los ingresos de las personas (+ 27% por hora).

A su vez, terminar la primaria también resulta redituable al ofrecer un ingreso laboral esperado de $14.27 pesos por hora, lo que significa una diferencia de 40% respecto de quienes tienen primaria incompleta y de 78% por encima de lo que reciben quienes no tienen ninguna instrucción.

Los datos de la ENIGH 2000 reflejan, además, que quienes iniciaron la secundaria pero no la terminaron, reciben en promedio $13.51 pesos por hora, lo que si se toma tal cual (es decir, suponiendo que el error promedio de la estimación para este segmento de la población no es demasiado grande), sugiere que una vez terminaba la primaria no es redituable estudiar uno o dos años adicionales en el siguiente nivel si éste no se termina. De esta manera, tener secundaria inconclusa implica un ingreso 5% inferior al que se tendría sólo con la primaria incompleta y sin estudios de secundaria.

Sin embargo, las cifras indican que la perseverancia se presenta como una virtud económicamente redituable, pues quienes terminan la secundaria reciben a cambio de su trabajo un promedio de $17.27 pesos por hora, lo que significa una diferencia positiva de 21% con respecto de quienes sólo tienen primaria completa.

A diferencia de lo que ocurre en el caso de la educación secundaria, tener estudios truncos de preparatoria resulta económicamente redituable, debido a que quienes están en esa circunstancia perciben ingresos laborales de $19.58 pesos por hora,   lo que se traduce en una ventaja de 13.4% con respecto de quienes sólo tienen secundaria concluida.

Tener estudios superiores suspendidos implica también una ventaja importante respecto de quienes se quedan sólo con la preparatoria, ya que el grupo con educación superior trunca recibe, según la ENIGH 2000, un promedio de $32.03 pesos por hora, lo que implica una diferencia favorable de 30% con respecto al segmento de referencia.

Finalmente, los que cuentan con educación superior completa (incluyendo a la población con posgrado) tienen una mejor situación en cuanto a ingresos, porque reciben en promedio $59.6 pesos por hora, 86% más que quienes cuentan con estudios superiores incompletos, 142% mayor a la remuneración de los que sólo estudiaron preparatoria completa, 245% más elevada que aquellos con secundaria completa, 318% más grande que la de los que terminaron primaria y 643% por encima de los ingresos que perciben quienes no cuentan con instrucción formal.

La importancia de estos datos se hace mucho más evidente cuando reconocemos que sólo el 11% de los perceptores ocupados con remuneraciones por su trabajo, cuentan con estudios terminados de educación superior.

Bajo esta perspectiva, recordamos que nuestros padres nos decían: “tienes que estudiar más, si quieres ganar más”, y de conformidad a las cifras del INEGI, este consejo – advertencia sigue teniendo validez en nuestros días, aplicable a nuestros hijos y a futuras generaciones. Al parecer, estudiar y sobre todo terminar una carrera profesional nos lleva a considerar que si hay un retorno sobre la inversión para el graduado.

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Conclusión

La observación de estas diferencias en los países de la OCDE puede dar la impresión de que es difícil obtener recomendaciones útiles para países que buscan el desarrollo de la educación y su modelo económico. Pero no es así, las experiencias de los países de la OCDE muestran que cada nación trata de salir de su modelo económico tradicional, tomando de otros las fórmulas exitosas para llegar a una oferta educativa mucho más diversificada, que pueda integrarse  exitosamente con sus “clusters” estratégicos de desarrollo económico. Para mejorar la empleabilidad de los jóvenes egresa- dos de la educación superior y facilitar la transición al empleo, las políticas desarrolladas en los países de la OCDE tienen los siguientes puntos de convergencia:

  • Elevar el nivel de formación inicial de todos los jóvenes para darles posibilidades de educación continua.
  • Definir de manera clara la oferta de capacitación diversificada y consistente, incluyendo la posibilidad de transición a nivel superior que les permita elegir y progresar.
  • Multiplicar las relaciones con los profesionales para abrir grandes posibilidades de formación en alternancia, de aprendizaje y aplicación de conocimientos.
  • Mediante programas de vinculación efectiva, fomentar mercados de trabajo más accesibles a los egresados.
  • Organizar un currículum integrando la educación general y formación profesional de manera que se permita la movilidad entre carreras.
  • Implementar programas específicos de capacitación para jóvenes en riesgo de ser excluidos.
  • Contar con sistemas de orientación para jóvenes y sistemas de información sobre el empleo.
  • Desarrollar instrumentos de monitoreo e indicadores que destaquen la relación entre educación / empleo y permitan a múltiples actores interactuar para orientar los sistemas.

 

La educación es mucho más que su dimensión económica, es la razón por la cual la relación educación / impacto económico es compleja. Siempre hay estudiantes que eligen un camino de vida diferente para el cual fueron formados.

Pero, la clave está en la atención que el gobierno dedique a la inversión en educación superior como el factor crítico para su desarrollo económico, pues podemos estar seguros que un egresado con una formación en investigación, manejo de laboratorios y plenamente convencido de aplicar las mejores prácticas de negocios, seguramente tendrá mucho que aportar al crecimiento y modernización de su modelo económico, será capaz de transformar la referencia tradicional de ser simplemente un seguidor de modelos económicos a un verdadero innovador en tecnología y transferencia de la misma, contribuyendo directamente al fortalecimiento económico de nuestro país.

 

Fuente: “Leadership N°33” de CLADEA